“Incidencias en el reparto de un catering” por Erika Martín de Anécdotas de Secretarias

Nuestra colaboradora y amiga Erika Martín de www.anecdotasdesecretarias.com nos cuenta con su característico sentido del humor las incidencias que tuvo que sufrir a la hora de pedir el catering para los desayunos con el CEO. ¿Entrega o muy pronto o muy tarde? ¿Parte del pedido olvidado? Erika nos cuenta su historia. ¡Gracias por compartir esta anécdota Erika! Desde Fudeat, confíamos en que no se repita. 🙂

Hace unos años el CEO de mi empresa tuvo la brillante idea de organizar desayunos con los empleados. El objetivo era mostrarse accesible para todos y compartir un rato distendido con ellos. Por otro lado, como era una empresa multinacional que había crecido mucho en poco tiempo, ocurría que ni el CEO conocía a todos los empleados ni los empleados se conocían entre sí. De modo que estos desayunos eran también una oportunidad para poner cara a los nombres del largo listado telefónico.

Cada semana se invitaba a un grupo de unas 10 personas, intentando siempre que no coincidieran varias de un mismo departamento. La convocatoria del desayuno era a las 08:00 en la sala de juntas. Imagina quién era la persona encargada de hacer el pedido del desayuno al catering y colocarlo en la sala. La asistente del CEO, o sea, yo. ¿Qué entraba a las 09:00 a trabajar? Pues da igual, el día del desayuno me tenía que meter el madrugón para estar en la oficina a las 07:30 y abrirle la puerta de la oficina al señor del catering (mis compañeras de recepción entraban a las 08:00).

En el primer desayuno el señor del catering apareció al filo de las 08:00. Llegó tan apurado de tiempo que ya había algunas personas en la sala esperando a que comenzara el evento. Bueno, entre todos colocamos en un momento la bollería, los zumos y los termos de café. En el segundo desayuno, al llegar a la entrada del edificio, el conserje me avisó de que tenía unas cajas para mí. Era el catering. Sí, el repartidor había aparecido a las 07:00 y como nadie le abría la puerta en la oficina, había dejado las cajas en conserjería porque esa mañana tenía muchos repartos y no podía regresar más tarde.

Al hacer el pedido del tercer desayuno, insistí en que no vinieran antes de las 07:30 porque la hora de entrada a trabajar en mi empresa eran las 08:00. Pues como quien oye llover. El hombre apareció a las 07:00 y volvió a dejar las cajas en conserjería. Esta vez el conserje me llamó la atención porque no estaba permitido tener cajas allí por cuestiones de seguridad y porque daba mala imagen a los visitantes.

A partir de entonces, me vi obligada a estar en la oficina a las 07:00 para evitar que el repartidor dejara el pedido en conserjería o que continuara con su ruta y regresara a las 08:00 con la gente esperando en la sala … y ésto a pesar de que yo siempre pedía que me lo entregaran a las 07:30. Se lee fácil eso de estar a las 07:00 en la oficina, pero eso significaba tenerme que levantar a las 05:30 y a mí me cuesta mucho salir de la cama, por eso, entraba a las 09:00 a trabajar. Salía de casa a las 06:00 y no estaban ni puestas las calles.

Tras un par de meses así, llegó el día en el que ¡¡por fin!! el repartidor apareció a las 07:30, la hora solicitada, pero… se olvidó la mitad del pedido en el obrador, concretamente las bandejas de bollería. En la media hora que quedaba para el comienzo del desayuno, no le alcanzaba el tiempo a ir al obrador y regresar. No es que estuviera lejos, pero esa ya era plena hora punta en Madrid. El drama de esta anécdota es que las cafeterías de alrededor de mi oficina abrían a partir de las 08:00. De modo que no podía acercarme a ningún sitio a comprar lo que faltaba y tener el desayuno servido en la sala antes de la hora de inicio. Ese día los invitados tuvieron que conformarse con la caja de pastas danesas que guardaba para emergencias en la cocina de Dirección.

No hay mal que por bien no venga. Convencí al CEO para convocar los desayunos a las 08:30. Retrasé la hora de entrega del catering a las 08:00. Eso me permitía dormir un poquito más jejeje. A esas horas ya estaban mis compañeras de Recepción en la oficina para abrir al repartidor. Si éste se retrasaba o se dejaba la mitad del pedido en el obrador, las cafeterías de la zona ya estaban abiertas para ir corriendo a comprar lo que hiciera falta.

¿Te sucedió alguna situación parecida al encargar un catering para una reunión en la oficina?

 

Desde Fudeat te invitamos a contárnoslas con el fin de mejorar. Escríbenos a pedidos@fudeat.com 

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1 Comments

  1. Mil gracias por invitarme a compartir con vosotros aquella experiencia.
    Aquel catering tenía unos productos deliciosos y era puntual como un reloj a cualquier otra hora del día. Por eso no cambié a otro, a pesar de los madrugones e incidencias. Saludos

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